martes, 25 de noviembre de 2008
Biocombustibles vs Alimentos
Fuente: El Comercio - Perú
Por Marienella Ortiz / Infografía Rems Miranda

¿Es correcto producir biocombustibles en un contexto de crisis alimentaria? Esa fue una de las preguntas que lanzó con rudeza el Vaticano durante la reciente cumbre de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), realizada en Roma hace más de una semana. El mayor cuestionamiento fue dirigido a EE.UU., que ha decidido subsidiar los cultivos de maíz para producir etanol. Este año, 76 millones de toneladas del cereal cultivado en ese país no se dirigirán a estómagos humanos, sino a los tanques de los vehículos con el propósito de reemplazar al petróleo, que amenaza con alcanzar la barrera de los US$200.
La crisis energética ha desencadenado un problema que genera inflación en los alimentos, lo que está afectando a los más pobres del mundo. Y aunque en este tema también hubo otras causas, el uso del maíz para producir etanol tiene una alta cuota en la presión al alza en el precio internacional de los cereales.
También los pobres del Perú han sufrido ese capítulo. La tasa de inflación en alimentos y bebidas creció el año pasado en 6,1%, mientras que la inflación total fue 3,9%. El Banco Central de Reserva estima que por cada incremento de los precios internos del maíz, trigo, soya y azúcar en un 10%, en conjunto, la inflación crece en 0,66%.
En tal escenario, hoy se abre un debate en el Perú sobre cómo despejar un futuro impacto negativo en nuestra seguridad alimentaria que se genera por el galopante negocio de los biocombustibles. Se teme que si se quitan hectáreas a cultivos locales, por ejemplo al arroz o al maíz (en estos productos nos autoabastecemos), sufriremos una escalada en los precios internos.
Por lo pronto, los voceros del Gobierno han descartado la posibilidad de destinar los cultivos de maíz para la elaboración del etanol. No queda claro aún si eso será parte de una legislación prohibitiva, como ocurre en México.

CAÑA Y PALMA
Los proyectos de inversión en el Perú ya arrancaron hace meses, tanto en biodiésel como en etanol. En ambos casos se está privilegiado el uso de caña de azúcar, palma aceitera, piñón, canola y otros.
La presencia de nuevos proyectos se debe, en parte, a que se ha dispuesto incorporar obligatoriamente un 7,8% de etanol en las gasolinas a partir del 2008 y de 2% de biodiésel (B2) en el diésel a partir del 2009. Para el 2011 se obligará al uso del 5% de biodiésel. Sin embargo, la cantidad involucrada en los proyectos en lista superaría nuestras necesidades internas, debido a que existe gran interés en exportar lo producido.
Los proyectos más conocidos son los de la costa, sobre todo en etanol (grupo Romero y Maple en Piura). En la zona del oriente, los gobiernos regionales de San Martín, Loreto y Ucayali ya tienen una cartera de proyectos de biodiésel y etanol. Específicamente, en San Martín se espera cultivar caña de azúcar para etanol. Incluso en Ucayali existe un proyecto de elaboración de etanol a partir de la yuca, que está en fase de experimentación.
El gobierno de turno se ha planteado evitar el riesgo de una disminución de las hectáreas de cultivos para alimentación, la deforestación de la selva y la intensificación de las disputas por el uso del agua, detalló el director general de Promoción Agraria del Ministerio de Agricultura, Óscar Sebastiani.
"Este es un tema difícil. No está muy claro dónde habría que poner el equilibrio", reflexiona Eduardo Zegarra, investigador de Grade en temas agrícolas. La preocupación de Zegarra es que actualmente ya existen en nuestro país conflictos por el uso del agua y los proyectos de inversión de biocombustibles podrían agravar esa situación.
Al respecto, el presidente de Conveagro, Luis Zúñiga, expresó temor de que algunos proyectos de etanol hechos con caña de azúcar no tengan asegurado el abastecimiento de agua.
NO HAY PROBLEMA
Sin embargo, en el caso de la cantidad de terrenos para una convivencia de cultivos que se destinen tanto a biocombustibles como a alimentos, Zúñiga señaló que existe espacio para todos. "Nosotros no tenemos problemas con que se siembren cultivos destinados al etanol o biodiésel. Incluso hoy observamos que el cultivo de palma aceitera es una vía de desarrollo en la selva. En algunos casos se está dejando de sembrar hoja de coca", sostuvo.
En cuanto a las dos preocupaciones mencionadas --terrenos para alimentos y uso del agua--, el gerente general de la Asociación de Productores de Azúcar y Biocombustibles (Appab), Freddy Flores, considera que el negocio del biocombustible debe estar regido, al menos, bajo cinco condiciones.
En primer lugar, considera que el Gobierno debe emitir una norma que permita el cultivo para etanol solo en tierras eriazas; segundo, el uso del agua debe darse a través del riego tecnificado; tercero, la planta debe cogenerar su propia energía para no usar petróleo; cuarto, los cultivos para el etanol deben ser eficientes, es decir, hechos con caña de azúcar --nunca con maíz--; y, por último, cada proyecto debe contar con un estudio de impacto ambiental (EIA) que defina su incidencia en el ecosistema y en la seguridad alimentaria.

EN LA SELVA
Sebastiani, del Minag, señala que gran parte de las ideas formuladas por Flores ya están siendo tomadas en cuenta en la política que se espera terminar de formular en los próximos meses, de manera multisectorial, sobre el negocio de los biocombustibles.
Sin embargo, agrega que la idea no es poner solo trabas sino también promocionar. En ese sentido, la balanza se inclina más a que el Estado promocione las inversiones de los biocombustibles en la selva, tanto etanol como biodiésel. La razón es que en esa parte del Perú abundan agua y terrenos.
Sebastiani señala que ya se inició un catastro de las áreas deforestadas, que suman 8 millones de hectáreas, para identificar cuáles servirían para cultivos agrícolas.
Sin embargo, todo es parte de una discusión que se espera resolver pronto antes de que las inversiones avancen sin una política de gobierno que las oriente y ordene para que todos salgan ganando.
Por Marienella Ortiz / Infografía Rems Miranda
¿Es correcto producir biocombustibles en un contexto de crisis alimentaria? Esa fue una de las preguntas que lanzó con rudeza el Vaticano durante la reciente cumbre de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), realizada en Roma hace más de una semana. El mayor cuestionamiento fue dirigido a EE.UU., que ha decidido subsidiar los cultivos de maíz para producir etanol. Este año, 76 millones de toneladas del cereal cultivado en ese país no se dirigirán a estómagos humanos, sino a los tanques de los vehículos con el propósito de reemplazar al petróleo, que amenaza con alcanzar la barrera de los US$200.
La crisis energética ha desencadenado un problema que genera inflación en los alimentos, lo que está afectando a los más pobres del mundo. Y aunque en este tema también hubo otras causas, el uso del maíz para producir etanol tiene una alta cuota en la presión al alza en el precio internacional de los cereales.
También los pobres del Perú han sufrido ese capítulo. La tasa de inflación en alimentos y bebidas creció el año pasado en 6,1%, mientras que la inflación total fue 3,9%. El Banco Central de Reserva estima que por cada incremento de los precios internos del maíz, trigo, soya y azúcar en un 10%, en conjunto, la inflación crece en 0,66%.
En tal escenario, hoy se abre un debate en el Perú sobre cómo despejar un futuro impacto negativo en nuestra seguridad alimentaria que se genera por el galopante negocio de los biocombustibles. Se teme que si se quitan hectáreas a cultivos locales, por ejemplo al arroz o al maíz (en estos productos nos autoabastecemos), sufriremos una escalada en los precios internos.
Por lo pronto, los voceros del Gobierno han descartado la posibilidad de destinar los cultivos de maíz para la elaboración del etanol. No queda claro aún si eso será parte de una legislación prohibitiva, como ocurre en México.

CAÑA Y PALMA
Los proyectos de inversión en el Perú ya arrancaron hace meses, tanto en biodiésel como en etanol. En ambos casos se está privilegiado el uso de caña de azúcar, palma aceitera, piñón, canola y otros.
La presencia de nuevos proyectos se debe, en parte, a que se ha dispuesto incorporar obligatoriamente un 7,8% de etanol en las gasolinas a partir del 2008 y de 2% de biodiésel (B2) en el diésel a partir del 2009. Para el 2011 se obligará al uso del 5% de biodiésel. Sin embargo, la cantidad involucrada en los proyectos en lista superaría nuestras necesidades internas, debido a que existe gran interés en exportar lo producido.
Los proyectos más conocidos son los de la costa, sobre todo en etanol (grupo Romero y Maple en Piura). En la zona del oriente, los gobiernos regionales de San Martín, Loreto y Ucayali ya tienen una cartera de proyectos de biodiésel y etanol. Específicamente, en San Martín se espera cultivar caña de azúcar para etanol. Incluso en Ucayali existe un proyecto de elaboración de etanol a partir de la yuca, que está en fase de experimentación.
El gobierno de turno se ha planteado evitar el riesgo de una disminución de las hectáreas de cultivos para alimentación, la deforestación de la selva y la intensificación de las disputas por el uso del agua, detalló el director general de Promoción Agraria del Ministerio de Agricultura, Óscar Sebastiani.
"Este es un tema difícil. No está muy claro dónde habría que poner el equilibrio", reflexiona Eduardo Zegarra, investigador de Grade en temas agrícolas. La preocupación de Zegarra es que actualmente ya existen en nuestro país conflictos por el uso del agua y los proyectos de inversión de biocombustibles podrían agravar esa situación.
Al respecto, el presidente de Conveagro, Luis Zúñiga, expresó temor de que algunos proyectos de etanol hechos con caña de azúcar no tengan asegurado el abastecimiento de agua.

NO HAY PROBLEMA
Sin embargo, en el caso de la cantidad de terrenos para una convivencia de cultivos que se destinen tanto a biocombustibles como a alimentos, Zúñiga señaló que existe espacio para todos. "Nosotros no tenemos problemas con que se siembren cultivos destinados al etanol o biodiésel. Incluso hoy observamos que el cultivo de palma aceitera es una vía de desarrollo en la selva. En algunos casos se está dejando de sembrar hoja de coca", sostuvo.
En cuanto a las dos preocupaciones mencionadas --terrenos para alimentos y uso del agua--, el gerente general de la Asociación de Productores de Azúcar y Biocombustibles (Appab), Freddy Flores, considera que el negocio del biocombustible debe estar regido, al menos, bajo cinco condiciones.
En primer lugar, considera que el Gobierno debe emitir una norma que permita el cultivo para etanol solo en tierras eriazas; segundo, el uso del agua debe darse a través del riego tecnificado; tercero, la planta debe cogenerar su propia energía para no usar petróleo; cuarto, los cultivos para el etanol deben ser eficientes, es decir, hechos con caña de azúcar --nunca con maíz--; y, por último, cada proyecto debe contar con un estudio de impacto ambiental (EIA) que defina su incidencia en el ecosistema y en la seguridad alimentaria.

EN LA SELVA
Sebastiani, del Minag, señala que gran parte de las ideas formuladas por Flores ya están siendo tomadas en cuenta en la política que se espera terminar de formular en los próximos meses, de manera multisectorial, sobre el negocio de los biocombustibles.
Sin embargo, agrega que la idea no es poner solo trabas sino también promocionar. En ese sentido, la balanza se inclina más a que el Estado promocione las inversiones de los biocombustibles en la selva, tanto etanol como biodiésel. La razón es que en esa parte del Perú abundan agua y terrenos.
Sebastiani señala que ya se inició un catastro de las áreas deforestadas, que suman 8 millones de hectáreas, para identificar cuáles servirían para cultivos agrícolas.
Sin embargo, todo es parte de una discusión que se espera resolver pronto antes de que las inversiones avancen sin una política de gobierno que las oriente y ordene para que todos salgan ganando.
Explicacion de las desventajas de los Biocombustibles
"Para llenar un coche de biocarburante se utiliza el maiz con el que una persona comeria todo 1 año"
Explicacion de las ventajas de los Biocombustibles
"Disminuye la contaminacion ambiental,produce una reduccion neta de la emision de carbono lo cual tiene una incidencia muy positiva en la problematica de cambio climatico."
lunes, 24 de noviembre de 2008
Controversias
Nuevas controversia sobre el uso de etanol
Roberto Palmitesta D.
Martes, 11 de marzo de 2008
Desde que los biocombustibles acaparan la atención mundial, debido al calentamiento global y a los altos precios del petróleo, se han producido importantes medidas y controvertidos estudios que revelan una creciente ambigüedad alrededor de esta fuente de energía renovable.
En efecto, al tratar de reducir la dependencia del petróleo importando, en EE.UU. se ha aprobado una nueva ley, donde se fija para el 2022 una meta de producción interna de 35 millardos de galones anuales (poco más de 2,35 millones de barriles petroleros diarios) o sea la cuarta parte del consumo actual de gasolina. Una cifra que significa a la vez cinco veces la actual producción de etanol de maíz, al mismo tiempo que apunta a reducir en 20% el consumo de gasolina a través de la eficiencia de combustión en los nuevos motores que producirá la industria automotriz local. Esta ley, que entró en vigor este año, afectará gradualmente a todos los países que le suministran petróleo o combustibles a EE.UU. –incluyendo Venezuela-- al reducir sensiblemente las importaciones. A esto se suma la ambiciosa meta de la UE de apuntar a sustituir con biocombustibles el 8 % de su consumo de gasolina y diesel para el 2015.
Brasil busca vender más etanol
Al mismo tiempo que EEUU y la UE lanzan sus ambiciosas metas, países como Brasil --que produce unos 370.000 barriles diarios de etanol-- lanza una campaña mundial para expandir su exportación de ese rubro, apoyándose en su dominio tecnológico en ese campo y su abundante disposición de terrenos para cultivos, asegurando que la eventual ampliación de su producción no aumentará la deforestación de la Amazonia, algo que muchos analistas ponen en duda. Asimismo, varios países latinoamericanos y del Caribe –en especial Colombia, Nicaragua y Jamaica— están incentivando la producción local de etanol de caña y biodiesel para sustituir a la gasolina y el gasoil en su mercado interno, todo mientras Cuba sigue alertando en que la sustitución de cultivos llevará eventualmente a la escasez de alimentos básicos, como el maíz y las oleaginosas.
Un estudio alarmante
Pero, mientras todo indica un aumento gradual de la producción y uso de biocombustibles en muchas partes del mundo, se publica un impactante informe científico – realizado por ecologistas de la Universidad de Princeton-- que sostiene que el uso de biocombustibles no representa una ventaja en términos de reducción de gases de invernadero, sino que aumentará la generación de CO2 y el calentamiento global. En el informe, publicado en la prestigiosa revista Science y reseñado en el diario New York Times, se asevera que al hacer el balance entre la posible reducción de CO2 por el uso de biocombustibles en motores (entre 10 y 20% según otros estudios ), y la energía que se consume para producir rubros agrícolas, el etanol de maíz sale mal parado, anulando la ventaja que tenía el etanol como sustituto de la gasolina. Al final, entonces, habría más generación de CO2 que antes.
A esto se agrega la pérdida de extensas zonas selváticas deforestadas o de sabanas acondicionadas, y que se utilizarían para proveer nuevos terrenos de cultivos, produciéndose una pérdida neta de vegetación que ya no podrían absorber de la atmósfera el CO2 generado por distintas fuentes, mayormente por la quema de carbón y petróleo. Los autores toman en cuenta que al usar terrenos cultivables para producir maíz, este rubro tiene que cultivarse en otros terrenos, reduciendo así las áreas verdes que podrían absorber CO2, de otro modo se estará afectando la provisión de alimentos. Lo mismo había advertido Cuba en las publicitadas reflexiones de Fidel Castro desde hace un año, que aparentemente están siendo tomadas en cuenta sólo en los planes de Venezuela, donde los planes para el etanol parecen estar engavetados.
Ahora el etanol es más contaminante
Sin entrar en los complejos cálculos que hacen los autores del informe, la conclusión ineludible es que el uso de biocombustibles a base de maíz provocaría más gases de invernadero que los que se pretende reducir. Sin embargo el balance energético y ecológico para el etanol producido de la caña de azúcar es ligeramente favorable, lo que indica que -para las las regiones tropicales-- el etanol que se puede producir de la caña queda a salvo de esta calificación negativa, al menos por ahora. En otras palabras, los países de zonas tropicales como las de África y Latinoamérica/Caribe -que permiten un cultivo apropiado de la caña-- podrían dedicarse a la producción de azúcar para convertirlo en etanol, pero siempre que su consumo de azúcar -o sus necesidades económicas por la venta de ese rubro-- sea satisfecho, de otro modo tendría se obligará a deforestar o acondicionar terrenos con bosques o sabanas, con lo que la reducción natural de CO2 por fotosíntesis se vería comprometido.
Esto es algo que cada país tendrá que considerar seriamente a la hora de sumarse a la moda de los biocombustibles, que entusiasmó a muchos gobiernos pero cuyas ventajas están siendo colocadas ahora en tela de juicio con estos estudios, especialmente en medio de preocupantes noticias ambientales por la creciente deforestación da la Amazonía para fines madereros. Lo que recuerda que dicha zona ha perdido cerca de la mitad de su vegetación en medio siglo por la fuerte explotación de madera, de ahí que Brasil –presionado por la ONU-- acaba de lanzar un operativo para vigilar de que la destrucción de bosques tropicales se detenga o al menos no continúe al ritmo de antes.
Preocupación en la ONU
Mientras tanto, y como muestra de que el sustancioso estudio de Princeton está siendo tomado en serio, la ONU –que también había promovido el uso de biocombustibles acorde con las conclusiones de sus expertos del IPCC — ha iniciado un estudio a fondo de esas conclusiones. Mientras tanto, un panel de reputados ecologistas estadounidenses le envió en febrero una carta al presidente Bush y al Congreso, para que procedan a revertir la ley que acaban de promulgar, ya comentada arriba, donde se estimula fuertemente la producción de biocombustibles. En este vaivén de estímulos y condenas, seguramente el petróleo se beneficiará y con nuevas subidas de su precio –que comienza en marzo a $ 100 el barril-- en vista de que e oro negro aparentemente seguirá siendo insustituible por muchos años por venir.
Roberto Palmitesta D.
Martes, 11 de marzo de 2008
Desde que los biocombustibles acaparan la atención mundial, debido al calentamiento global y a los altos precios del petróleo, se han producido importantes medidas y controvertidos estudios que revelan una creciente ambigüedad alrededor de esta fuente de energía renovable.
En efecto, al tratar de reducir la dependencia del petróleo importando, en EE.UU. se ha aprobado una nueva ley, donde se fija para el 2022 una meta de producción interna de 35 millardos de galones anuales (poco más de 2,35 millones de barriles petroleros diarios) o sea la cuarta parte del consumo actual de gasolina. Una cifra que significa a la vez cinco veces la actual producción de etanol de maíz, al mismo tiempo que apunta a reducir en 20% el consumo de gasolina a través de la eficiencia de combustión en los nuevos motores que producirá la industria automotriz local. Esta ley, que entró en vigor este año, afectará gradualmente a todos los países que le suministran petróleo o combustibles a EE.UU. –incluyendo Venezuela-- al reducir sensiblemente las importaciones. A esto se suma la ambiciosa meta de la UE de apuntar a sustituir con biocombustibles el 8 % de su consumo de gasolina y diesel para el 2015.
Brasil busca vender más etanol
Al mismo tiempo que EEUU y la UE lanzan sus ambiciosas metas, países como Brasil --que produce unos 370.000 barriles diarios de etanol-- lanza una campaña mundial para expandir su exportación de ese rubro, apoyándose en su dominio tecnológico en ese campo y su abundante disposición de terrenos para cultivos, asegurando que la eventual ampliación de su producción no aumentará la deforestación de la Amazonia, algo que muchos analistas ponen en duda. Asimismo, varios países latinoamericanos y del Caribe –en especial Colombia, Nicaragua y Jamaica— están incentivando la producción local de etanol de caña y biodiesel para sustituir a la gasolina y el gasoil en su mercado interno, todo mientras Cuba sigue alertando en que la sustitución de cultivos llevará eventualmente a la escasez de alimentos básicos, como el maíz y las oleaginosas.
Un estudio alarmante
Pero, mientras todo indica un aumento gradual de la producción y uso de biocombustibles en muchas partes del mundo, se publica un impactante informe científico – realizado por ecologistas de la Universidad de Princeton-- que sostiene que el uso de biocombustibles no representa una ventaja en términos de reducción de gases de invernadero, sino que aumentará la generación de CO2 y el calentamiento global. En el informe, publicado en la prestigiosa revista Science y reseñado en el diario New York Times, se asevera que al hacer el balance entre la posible reducción de CO2 por el uso de biocombustibles en motores (entre 10 y 20% según otros estudios ), y la energía que se consume para producir rubros agrícolas, el etanol de maíz sale mal parado, anulando la ventaja que tenía el etanol como sustituto de la gasolina. Al final, entonces, habría más generación de CO2 que antes.
A esto se agrega la pérdida de extensas zonas selváticas deforestadas o de sabanas acondicionadas, y que se utilizarían para proveer nuevos terrenos de cultivos, produciéndose una pérdida neta de vegetación que ya no podrían absorber de la atmósfera el CO2 generado por distintas fuentes, mayormente por la quema de carbón y petróleo. Los autores toman en cuenta que al usar terrenos cultivables para producir maíz, este rubro tiene que cultivarse en otros terrenos, reduciendo así las áreas verdes que podrían absorber CO2, de otro modo se estará afectando la provisión de alimentos. Lo mismo había advertido Cuba en las publicitadas reflexiones de Fidel Castro desde hace un año, que aparentemente están siendo tomadas en cuenta sólo en los planes de Venezuela, donde los planes para el etanol parecen estar engavetados.
Ahora el etanol es más contaminante
Sin entrar en los complejos cálculos que hacen los autores del informe, la conclusión ineludible es que el uso de biocombustibles a base de maíz provocaría más gases de invernadero que los que se pretende reducir. Sin embargo el balance energético y ecológico para el etanol producido de la caña de azúcar es ligeramente favorable, lo que indica que -para las las regiones tropicales-- el etanol que se puede producir de la caña queda a salvo de esta calificación negativa, al menos por ahora. En otras palabras, los países de zonas tropicales como las de África y Latinoamérica/Caribe -que permiten un cultivo apropiado de la caña-- podrían dedicarse a la producción de azúcar para convertirlo en etanol, pero siempre que su consumo de azúcar -o sus necesidades económicas por la venta de ese rubro-- sea satisfecho, de otro modo tendría se obligará a deforestar o acondicionar terrenos con bosques o sabanas, con lo que la reducción natural de CO2 por fotosíntesis se vería comprometido.
Esto es algo que cada país tendrá que considerar seriamente a la hora de sumarse a la moda de los biocombustibles, que entusiasmó a muchos gobiernos pero cuyas ventajas están siendo colocadas ahora en tela de juicio con estos estudios, especialmente en medio de preocupantes noticias ambientales por la creciente deforestación da la Amazonía para fines madereros. Lo que recuerda que dicha zona ha perdido cerca de la mitad de su vegetación en medio siglo por la fuerte explotación de madera, de ahí que Brasil –presionado por la ONU-- acaba de lanzar un operativo para vigilar de que la destrucción de bosques tropicales se detenga o al menos no continúe al ritmo de antes.
Preocupación en la ONU
Mientras tanto, y como muestra de que el sustancioso estudio de Princeton está siendo tomado en serio, la ONU –que también había promovido el uso de biocombustibles acorde con las conclusiones de sus expertos del IPCC — ha iniciado un estudio a fondo de esas conclusiones. Mientras tanto, un panel de reputados ecologistas estadounidenses le envió en febrero una carta al presidente Bush y al Congreso, para que procedan a revertir la ley que acaban de promulgar, ya comentada arriba, donde se estimula fuertemente la producción de biocombustibles. En este vaivén de estímulos y condenas, seguramente el petróleo se beneficiará y con nuevas subidas de su precio –que comienza en marzo a $ 100 el barril-- en vista de que e oro negro aparentemente seguirá siendo insustituible por muchos años por venir.
viernes, 21 de noviembre de 2008
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