lunes, 24 de noviembre de 2008

Controversias

Nuevas controversia sobre el uso de etanol
Roberto Palmitesta D.

Martes, 11 de marzo de 2008


Desde que los biocombustibles acaparan la atención mundial, debido al calentamiento global y a los altos precios del petróleo, se han producido importantes medidas y controvertidos estudios que revelan una creciente ambigüedad alrededor de esta fuente de energía renovable.
En efecto, al tratar de reducir la dependencia del petróleo importando, en EE.UU. se ha aprobado una nueva ley, donde se fija para el 2022 una meta de producción interna de 35 millardos de galones anuales (poco más de 2,35 millones de barriles petroleros diarios) o sea la cuarta parte del consumo actual de gasolina. Una cifra que significa a la vez cinco veces la actual producción de etanol de maíz, al mismo tiempo que apunta a reducir en 20% el consumo de gasolina a través de la eficiencia de combustión en los nuevos motores que producirá la industria automotriz local. Esta ley, que entró en vigor este año, afectará gradualmente a todos los países que le suministran petróleo o combustibles a EE.UU. –incluyendo Venezuela-- al reducir sensiblemente las importaciones. A esto se suma la ambiciosa meta de la UE de apuntar a sustituir con biocombustibles el 8 % de su consumo de gasolina y diesel para el 2015.


Brasil busca vender más etanol
Al mismo tiempo que EEUU y la UE lanzan sus ambiciosas metas, países como Brasil --que produce unos 370.000 barriles diarios de etanol-- lanza una campaña mundial para expandir su exportación de ese rubro, apoyándose en su dominio tecnológico en ese campo y su abundante disposición de terrenos para cultivos, asegurando que la eventual ampliación de su producción no aumentará la deforestación de la Amazonia, algo que muchos analistas ponen en duda. Asimismo, varios países latinoamericanos y del Caribe –en especial Colombia, Nicaragua y Jamaica— están incentivando la producción local de etanol de caña y biodiesel para sustituir a la gasolina y el gasoil en su mercado interno, todo mientras Cuba sigue alertando en que la sustitución de cultivos llevará eventualmente a la escasez de alimentos básicos, como el maíz y las oleaginosas.


Un estudio alarmante
Pero, mientras todo indica un aumento gradual de la producción y uso de biocombustibles en muchas partes del mundo, se publica un impactante informe científico – realizado por ecologistas de la Universidad de Princeton-- que sostiene que el uso de biocombustibles no representa una ventaja en términos de reducción de gases de invernadero, sino que aumentará la generación de CO2 y el calentamiento global. En el informe, publicado en la prestigiosa revista Science y reseñado en el diario New York Times, se asevera que al hacer el balance entre la posible reducción de CO2 por el uso de biocombustibles en motores (entre 10 y 20% según otros estudios ), y la energía que se consume para producir rubros agrícolas, el etanol de maíz sale mal parado, anulando la ventaja que tenía el etanol como sustituto de la gasolina. Al final, entonces, habría más generación de CO2 que antes.

A esto se agrega la pérdida de extensas zonas selváticas deforestadas o de sabanas acondicionadas, y que se utilizarían para proveer nuevos terrenos de cultivos, produciéndose una pérdida neta de vegetación que ya no podrían absorber de la atmósfera el CO2 generado por distintas fuentes, mayormente por la quema de carbón y petróleo. Los autores toman en cuenta que al usar terrenos cultivables para producir maíz, este rubro tiene que cultivarse en otros terrenos, reduciendo así las áreas verdes que podrían absorber CO2, de otro modo se estará afectando la provisión de alimentos. Lo mismo había advertido Cuba en las publicitadas reflexiones de Fidel Castro desde hace un año, que aparentemente están siendo tomadas en cuenta sólo en los planes de Venezuela, donde los planes para el etanol parecen estar engavetados.


Ahora el etanol es más contaminante
Sin entrar en los complejos cálculos que hacen los autores del informe, la conclusión ineludible es que el uso de biocombustibles a base de maíz provocaría más gases de invernadero que los que se pretende reducir. Sin embargo el balance energético y ecológico para el etanol producido de la caña de azúcar es ligeramente favorable, lo que indica que -para las las regiones tropicales-- el etanol que se puede producir de la caña queda a salvo de esta calificación negativa, al menos por ahora. En otras palabras, los países de zonas tropicales como las de África y Latinoamérica/Caribe -que permiten un cultivo apropiado de la caña-- podrían dedicarse a la producción de azúcar para convertirlo en etanol, pero siempre que su consumo de azúcar -o sus necesidades económicas por la venta de ese rubro-- sea satisfecho, de otro modo tendría se obligará a deforestar o acondicionar terrenos con bosques o sabanas, con lo que la reducción natural de CO2 por fotosíntesis se vería comprometido.

Esto es algo que cada país tendrá que considerar seriamente a la hora de sumarse a la moda de los biocombustibles, que entusiasmó a muchos gobiernos pero cuyas ventajas están siendo colocadas ahora en tela de juicio con estos estudios, especialmente en medio de preocupantes noticias ambientales por la creciente deforestación da la Amazonía para fines madereros. Lo que recuerda que dicha zona ha perdido cerca de la mitad de su vegetación en medio siglo por la fuerte explotación de madera, de ahí que Brasil –presionado por la ONU-- acaba de lanzar un operativo para vigilar de que la destrucción de bosques tropicales se detenga o al menos no continúe al ritmo de antes.
Preocupación en la ONU
Mientras tanto, y como muestra de que el sustancioso estudio de Princeton está siendo tomado en serio, la ONU –que también había promovido el uso de biocombustibles acorde con las conclusiones de sus expertos del IPCC — ha iniciado un estudio a fondo de esas conclusiones. Mientras tanto, un panel de reputados ecologistas estadounidenses le envió en febrero una carta al presidente Bush y al Congreso, para que procedan a revertir la ley que acaban de promulgar, ya comentada arriba, donde se estimula fuertemente la producción de biocombustibles. En este vaivén de estímulos y condenas, seguramente el petróleo se beneficiará y con nuevas subidas de su precio –que comienza en marzo a $ 100 el barril-- en vista de que e oro negro aparentemente seguirá siendo insustituible por muchos años por venir.

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